Gaia Boni (Feltre, 1996) Originaria de los treinta, siempre ha transitado entre los bosques de Fiera di Primiero y Crema, en Lombardía, donde estudia y vive la mayor parte del tiempo. Recibió su tesis en Artes Visuales en la Academia de Bellas Artes de Carrara en Bérgamo. Actualmente es estudiante de maestría en la Universidad Estatal de Milán, en Edición, Cultura de la comunicación y Moda. Currículum editorial: Ha expuesto sus obras en diversos espacios expositivos. Lleva dos años realizando un proyecto poético-musical, en el que compagina sus poemas con el canto de canciones celtas y del norte de Europa. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías en papel, en varios blogs y periódicos, tanto impresos como digitales. Colabora, escribiendo artículos en revistas online. Sus poemas han sido traducidos al español. Es ganadora o finalista en varios concursos de poesía. En 2018 se lanza su primera colección Fiori Nudi, publicada por Carta Canta Editore.

Del libro Fiori nudi, Carta Canta Editore, 2018

Mis ojos se duermen

Mis ojos se duermen
los delgados pies abandonados a tus pies,
Respiro las noches de casa y de un Oriente extranjero
tu piel y tu mirada tan tempranera
-Creo que conozco los pensamientos del primer sol.
eres mi amanecer,
mi resurrección primordial
en una unión de ramas.

***

Tu cuerpo no es un lugar habitable

Tu cuerpo no es un lugar habitable,
las risas de los niños
el canto de las cigarras no te pertenecen
También lucho por creer
que los alféizares abiertos pueden acomodar
tus brazos cruzados, tus pestañas
de otras miradas descoloridas,
-el organismo de su país y
habitante-
Te veo caminar confiado
entre las grietas de la piel y las flores
desnudo en tus veintes-
ahora miro a mi manera
de donde arrancaste tu cuerpo
quitando el peso del perfume maduro.

***

Inéditos

La ventana se cierra de golpe
me reprocha el susto
mi amor plomizo por las tormentas de verano
-en esta habitación de Ticino
Me enamoro todas las noches
Reabro y muevo mis pestañas de ramitas muy finas
el aire airado de las hojas rizadas,
me trae los gritos colgantes de la Greina en medio de un rayo

Me visto en la tierra nueva
donde cae el aroma de los tilos
bajo la sombra de Abbadia Cerreto
-entre los ladrillos y los músculos que quedan en la hierba
en la distancia incierta entre los dedos
Estoy buscando el tamaño adecuado para estar cerca de mí.

Con ojos de mártir busco la mancha mas oscura de la noche
desguace en cantidad hasta el espasmo
para esparcirlo por todo en el cuerpo en el estado de ánimo
alcanzando el nivel de un lago en calma
-luego espero el anuncio sideral de un nuevo meteoro
para escapar del animal en llamas
apóstol de su propio fuego.

Acuéstate en tu aliento de lino y verano
descubriendo dónde se siente el nido de las cigarras
verte doblar una camisa en el verde
eres tan liviano cuando lo haces y buscas consentimiento
y me dices «me cambiaste»
Luego escucho inmóvil el corazón vespertino
en la temblorosa vigilia de la liebre
nuestros corzos persiguiendo después del anochecer
descubriendo un amor salvaje en el don de aparecer.

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